lunes, 18 de octubre de 2010

Caso Conductores 1ª parte

Precaución, amigo conductor...

Sevilla, 18 octubre 2010. Recursos Humanos no deja de sorprendernos. Si hace un par de semanas CCOO Informa buceaba en las casualidades acontecidas en el nombramiento de un bombero casualmente hermano de una delegada provincial de la Junta, durante este puente festivo la prensa destapa qué tipo de asuntos ocupan la jornada laboral de Ramón Díaz, director de Recursos Humanos de la Diputación de Sevilla.

Según la noticia hecha pública por El Mundo el pasado lunes 11 de octubre, "el propio Díaz, secretario de la agrupación local del PSOE en Sevilla Este, en declaraciones a este periódico, relató que le hizo el favor a Espadas de llevarle en su turismo particular" a la inauguración de unos murales en el Polígono San Pablo. "Para ello, precisó el alto cargo de la Diputación, pidió permiso en su lugar de trabajo".

Díaz hizo de chófer de Espadas al finalizar este acto electoral aunque su permiso de conducir "no está en vigor" porque -según sus propias declaraciones a El Mundo- "su coche (Audi A4) era más cómodo que el del candidato, que es más pequeño".

Precaución, amigo conductor... la senda es peligrosa

Ya lo decía la letra de esta famosa canción compuesta por el gaditano Felipe Campuzano en los años 60, que se hizo popular en las versiones de Perlita de Huelva y Juanito Valderrama: la senda es peligrosa... El candidato socialista a la alcaldía de Sevilla, Espadas, "niega -según la versión publicada por El Mundo de la carta que le es remitida a su director- que Ramón Díaz le acompañara cuando tenía que estar trabajando en su puesto en la Diputación. Este señor había pedido permiso y había sido autorizado para ausentarse".

¿Quién le autorizó a ausentarse? ¿Si cobra dedicación exclusiva, puede ausentarse de su puesto de trabajo para acudir a un acto (particular) de su formación política? ¿Tendrá la consideración de "comisión de servicios"? ¿Deberá Díaz recuperar este "saldo negativo" generado? ¿Cuánto tardó en realizar estas gestiones de índole personal? Supongamos que unas tres o cuatro horas; entre ir, echar un rato contemplando murales, dejar al candidato en su casa u oficina y volver a Diputación... ¿las recuperará en una o dos tardes (eso si, sólo si son martes o jueves)?

¿Cómo pidió el permiso? ¿A través del portal o en formato papel autocopiable? Si aporta la correspondiente justificación -¿será necesaria en estos supuestos?- ¿lo debería haber solicitado con antelación? ¿Quién autoriza al director de Recursos Humanos sus ausencias al puesto de trabajo? ¿Él mismo, el diputado de Recursos Humanos o el propio presidente de la Diputación? ¿Ha previsto el vigente reglamento la figura del autopermiso o tendrá que ser debatida en una próxima comisión paritaria?

¿Cuál fue el motivo aducido? ¿Acompañamiento al candidato? O cumplimiento de un deber inexcusable, ya que el candidato lo tiene más pequeño. El coche, por supuesto.

¡Cuántos interrogantes! ¡Y qué interesantes!

Precaución, amigo conductor... tu enemigo es la velocidad

Citemos de nuevo. El Giraldillo (12 octubre) sentencia: "no quedan claras otras cuestiones si cabe más importantes. Por ejemplo, la libre disposición que manejan los altos cargos de la Diputación para desatender las funciones por las que cobran un sueldo público y dar cobertura institucional y logística a la agenda del candidato".

Villalobos no debería pedir explicaciones a Díaz por el mal ejemplo que supone conducir cuando su permiso "no está en vigor". Tampoco debe exigirle que se dedique a las tareas propias del partido fuera del horario laboral.

Villalobos debe premiar a Ramón Díaz porque ha demostrado conocer la partitura, saber cuál es la copla que toca ahora, durante unos meses, hasta mayo de 2011. Lo que toca no es tanto gestionar eficazmente recursos públicos. Lo que realmente les importa es asegurar los mejores resultados posibles en la inminente refriega electoral.

Díaz es un verdadero abanderado para la abultada nómina de asesores y personal de confianza que sostiene la Diputación de Sevilla. Ha demostrado que está a lo que ahora toca estar: lograr que el PSOE se mantenga  en ayuntamientos y diputaciones. Aunque algunas malas lenguas confunden este abnegado espíritu de sacrificio, del que hace gala Díaz ejerciendo de chófer del candidato Espadas, con otras supuestas aspiraciones personales.

Lo malo es que -con las prisas- se le olvidó que estaba renovándose su permiso de conducir.

Próxima entrega: Mientras Díaz ejerce de chófer, la gestión de personal languidece
Continuará.

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